Extranjero como orientador

"Extranjero como orientador": artículo de Jesús Jarque en el que reflexiona sobre su percepción de la orientación educativa en los últimos años,

Durante más de 25 años he trabajado como orientador en la etapa de Educación Infantil y Primaria, con niños de 2 a 12 años, sus familias y profesores. Lo he hecho, mayoritariamente, en la enseñanza pública española.

Recientemente he dejado esa etapa educativa y sigo dedicándome a la orientación, aunque ahora lo hago con edades muy diferentes.

Desde hace tiempo quería compartir contigo esta reflexión que ahora estás leyendo, pero nunca encontraba el momento adecuado para hacerlo. Quizás por autocensura, quizás porque no fuera aportar nada o porque pudiera ser mal interpretada.

Pero hace unas semanas leí algo así como “di lo que piensas y no cedas ante las críticas”. Por eso ahora me he decidido a publicarlo.

En los últimos años me he sentido un extranjero como orientador.

En este artículo comparto contigo esas sensaciones, mi reflexión, mi punto de vista y mi experiencia. No tengo el ánimo de cambiar nada… porque no creo tener influencia para eso.

Este artículo no pretende cuestionar a otros profesionales ni imponer una única visión de la orientación. Es una reflexión personal después de 25 años en la profesión.

Tómatelo como una conversación, como un café que voy a compartir contigo: a lo mejor te sientes identificado con lo que cuento. ¿Te apetece?

Tenía varias palabras para elegir, pero “extranjero” es la que mejor definía mi percepción como profesional. Quizás porque en su día fui un extranjero real, quizás porque me gusta Albert Camus…

Uso la palabra extranjero como la palabra menos agresiva que he podido encontrar.

Extranjero cuando es considerado alguien extraño, ajeno… que poco a poco empieza a ser sospechoso, mirado con recelo y desconfianza y también, por qué no decirlo, evitado.

Un extranjero, cuando se usa en sentido peyorativo, es alguien que no comparte la cultura, las creencias, que no forma parte de la tribu, que no comparte la «versión oficial».  

Extranjero cuando es considerado alguien extraño, ajeno, mirado con recelo…

En los últimos años de mi trabajo como orientador me he sentido como un extranjero. Ha sido el choque entre mis creencias profesionales, mis prioridades en el trabajo, mi forma de trabajar… y la “cultura dominante” que se va imponiendo en el mundo de la orientación educativa.

Ahora te cuento algunas de mis creencias profesionales.

En los años que he trabajado en la Etapa de Infantil y Primaria, me he encontrado con dificultades de aprendizaje y del desarrollo de diferente gravedad.

He visto los efectos y las consecuencias en los propios niños, en sus familias, en el profesorado…

En más de 25 no voy a decir que lo he visto todo… pero he visto muchos tipos de dificultades, trastornos y síndromes.

Por eso, yo creo que las dificultades existen, que también existen los trastornos y la discapacidad: es algo que no puedo negar y me ha sido evidente.

Sin embargo, cada vez tiene más apoyos y más visibilidad entre los profesionales, una visión que niega todo eso o, al menos, que lo dulcifica demasiado. No existen las dificultades, ni los trastornos, ni la discapacidad: esas son expresiones que solo etiquetan y excluyen y los profesionales que las usan, son personas tóxicas.

«La versión oficial» prefiere un enfoque más “positivo”, de “luz y de color”, donde se habla de condiciones, o simplemente de formas de ser diferentes. Esta perspectiva tiene cada vez más acogida entre los profesionales de la orientación y las familias.

Mi creencia en las dificultades, los trastornos o discapacidad no es con el deseo de excluir, marginar o dañar, sino con la convicción de que, si no se identifican los problemas, no podemos afrontarlos y ponerles solución.

Ese enfoque dulcificado creo que es un fraude. Así que esta primera creencia me ha hecho sentir un extranjero como orientador.

El segundo punto de mi credo como orientador dice así: “Creo en la prevención.”

Como orientador he dedicado bastante tiempo y esfuerzo a la prevención. Siempre he creído que es mejor ser un orientador “sembrador”, antes que un orientador “bombero”.

Aunque la prevención tiene una gran ventaja al evitar problemas mayores con mucho menos coste, sin embargo, tiene un importante punto débil, y es que la prevención no hace ruido, es silenciosa, no se nota: parece que no se está haciendo nada. Apagar un fuego, solucionar un problema candente, realizar actividades espectaculares, es más visible, deslumbra más.

La prevención no hace ruido, es silenciosa, no se nota: parece que no se está haciendo nada.

En orientación educativa y creo que en educación en general, lo urgente siempre es prioritario a lo importante… Las silenciosas tareas de prevención son consideradas una pérdida de tiempo, frente a las urgencias inmediatas.

Mi credo sobre la orientación continúa así: “Creo en la detección precoz”.

Los problemas infantiles, también los del neurodesarrollo, deben ser detectados lo antes posible, cuanto antes mejor: en eso el orientador, la orientadora, tiene un papel decisivo.

Cuando hablo de detección precoz me refiero a los 2, 3 o 4 años como muy tarde. Después de esas edades… ya no es detección precoz.

Hay una presunción de error hacia la detección precoz.

Sin embargo, esa creencia era cada vez más extraña, mirada con recelo y desconfianza, tanto en el ámbito sanitario como desde la Administración Educativa.

Parecía como si la detección precoz, por defecto, fuera a ser equivocada y precipitada. Hay una presunción de error hacia la detección precoz.

De esta forma, me he encontrado reiteradamente con las mismas respuestas, desde el ámbito sanitario y de la Administración Educativa: todavía es pequeño; hay que esperar a ver la evolución; puede ser algo madurativo; con el tiempo se va a igualar con los demás; si no habla… pues ya hablará, verás como mudo no se va a quedar.  

Ese esperar a ver si mejora forma parte también de la cultura dominante, lo compran orientadores y familias, quizás porque les transmite una falsa sensación de tranquilidad. Rechazar la detección precoz es una forma de “matar al mensajero”, o en mi caso, de señalarlo como un extranjero de la orientación.

La cuarta tesis de mi credo como orientador dice: “creo en la intervención temprana”.

Los problemas de los niños, sus dificultades hay que abordarlos cuanto antes mejor y, además, hay que hacerlo con todos los recursos necesarios, sin escatimar medidas.

Esa creencia me ha hecho sentirme extranjero.

Lo que cada vez tiene más acogida y respaldo es todo lo contrario: “no todos los niños maduran al mismo ritmo”; “hay que respetar los ritmos de cada niño”; “todos maduran antes o después»; «vamos a esperar… o «las medidas se tienen que ir aplicando progresivamente».

Cuando finalmente llegaban las medidas extraordinarias… ya era demasiado tarde.

Este rechazo a la intervención temprana suelen justificarla desde la legislación educativa que promueve que las medidas tienen que ser progresivas, de más genéricas (que tienen menor intensidad e impacto) a más extraordinarias e individuales. Y hasta que no se agotan las de menos impacto, no se pueden adoptar otras más potentes.

En los últimos años, lo que he comprobado es que, cuando finalmente, después de años, llegaban las medidas extraordinarias… ya era demasiado tarde: el fracaso educativo ya era insalvable. 

Parece que, en el mundo de la orientación, la evaluación psicopedagógica está mal vista. Es algo desagradable que irremediablemente hay que hacer, pero que indudablemente hay cosas mucho más interesantes y molonas.  

La impresión que tengo es que la evaluación psicopedagógica es una actividad cada vez más invisible entre los orientadores.

Cada vez hay más orientadores que se dedican “a otras cosas” que reciben más apoyo y visibilidad, y son presentados como ejemplo y modelo de lo que debe ser el orientador u orientadora actual.

La evaluación psicopedagógica es una de las actividades que más nos definen como profesionales. Si el orientador no hace evaluaciones, nadie las hará por él.

Que hay cosas más interesantes que realizar que evaluaciones psicopedagógicas, es una convicción bastante arraigada entre los orientadores.

Sin embargo, creo que la evaluación psicopedagógica es una de las actividades que más nos definen como profesionales, porque solo nosotros podemos realizarla: si el orientador no hace evaluaciones psicopedagógicas y se dedica a otras cosas, nadie las hará por él, al menos, en el contexto escolar.

Creo que es una tarea imprescindible para identificar las necesidades educativas de determinados alumnos, los factores asociados a esas necesidades, establecer las medidas educativas necesarias (incluyendo los recursos personales) y, en muchos casos, el paso previo que facilita derivar a otros especialistas.

En los últimos años mis creencias sobre la evaluación psicopedagógica me han hecho sentir un extranjero como orientador.

Otra de mis creencias como orientador es que muchos niños necesitan una intervención especializada.

En la escuela, la intervención más especializada, desde el punto de vista terapéutico, la deben llevar a cabo los especialistas de PT (Pedagogía Terapéutica), AL (Audición y Lenguaje), Fisioterapia, ATE…

Es una intervención rehabilitadora y en la gran mayoría de los casos, para ser realmente efectiva, tiene que ser individual o en pequeños grupos…

Un niño o una niña con dislexia, por ejemplo, no mejorará su dislexia si no recibe un tratamiento especializado e individual; y no hay nada más inclusivo para un niño o una niña con dislexia, que poder leer para aprender.

La posición actual a ese respecto es más hacia una “inclusión” donde esos profesionales deben trabajar siempre dentro el aula. Por ejemplo, lo importante, es que el “AL” esté dentro, aunque luego no se sepa muy bien qué puede hacer o si es lo más beneficioso para el niño.

Parece que los que abogábamos por una intervención especializada, no queríamos que los chicos mejoraran y progresaran y parece que las mejoras que esa intervención producía no se tenían en cuenta.

Otro motivo más para sentirme extranjero como orientador.

En los últimos años tengo la sensación de que en la versión oficial se valora, se propone como ejemplo y se potencian actuaciones de la orientación y de orientadores más en la línea de la animación sociocultural.

El orientador debe ir más en la línea de un especialista de la psicología y pedagogía.

No digo que las propuestas y dedicaciones no sean educativas, interesantes y divertidas, pero considero que las prioridades que vengo señalando en este artículo son más propias de la orientación.

Considero que el orientador debe ir más en la línea de un especialista de la Psicología y Pedagogía que de ser un excelente animador sociocultural. Esa concepción mía me ha hecho sentir un extranjero como orientador.

Creo que los orientadores y orientadoras que creemos en la existencia real de las dificultades, los trastornos y la discapacidad; que trabajamos para afrontarlos y mejorar la vida de los niños y sus familias;

los que apostamos por la prevención, la detección y la intervención temprana, y que necesitamos respaldo desde los ámbitos sanitario y educativo para hacerlo con eficacia;

los que consideramos que la evaluación psicopedagógica es parte esencial de nuestra labor;

No deberíamos sentirnos extranjeros en el mundo de la orientación.

los que valoramos a los especialistas de PT, AL, fisioterapia o ATE como profesionales clave a los que hay que potenciar y obtener de ellos el máximo partido para el bien de los alumnos;

los que defendemos que no somos monitores de tiempo libre, ni animadores socioculturales, ni “chicos para todo” por no tener docencia directa, sino que somos expertos en psicología y pedagogía…

los orientadores y orientadoras que creemos en todo esto, también tenemos derecho a la ciudadanía. No deberíamos sentirnos como extranjeros en el mundo de la orientación educativa.

Esto es básicamente lo que quería comentar y sin ánimo de ser exhaustivo. Son las situaciones y creencias personales que me han hecho sentir, progresivamente como un extranjero en el mundo de la orientación educativa.

Querida lectora, querido lector que estás compartiendo este café conmigo: gracias por leerme y por dedicarme tu atención.

Es posible que no estés de acuerdo conmigo, que efectivamente consideres que mi manera de entender la orientación es extranjera. O por el contrario, a lo mejor te sientes identificado con la situación y tú también te sientes un extranjero, una extranjera.

En cualquiera de los casos, te agradezco que hayas compartido este café conmigo.

P.D. Si deseas recibir este artículo en formato PDF, ponte en contacto conmigo, completando el formulario de contacto: https://jesusjarque.com/contacto/

Jesús Jarque GarcíaAutor: Jesús Jarque García Pedagogo, escritor, formador y orientador educativo.

6 respuestas a “Extranjero como orientador

  1. Avatar de Cata Cata 31 31Europe/Madrid mayo 31Europe/Madrid 2025 / 17:29

    Hola Jesús, soy psicopedagoga y maestra de ed infantil y primaria. Después de pasar por ser maestra y pt de esas etapas además de la de secundaria, actualmente soy pt de un aula Tea en un centro preferente. Estoy de acuerdo en lo que dices y yo añadiría, que los maestros, profesores, ministros y sociedad en general, sigue sin estar preparada para afrontar la inclusión en el aula, unos por falta de recursos, otros por preparación pero lo peor, por falta de conocimiento desde dentro de ese tema. No sé qué opinas tú de las diferencias entre la orientación en las etapas de infantil y primaria y la de secundaria, un mundo, y no sólo por las características de los chavales, sino por la preparación de los profesores, que no son los únicos «culpables» de su desconocimiento, eso está claro, pero en mí opinión habría primero que cambiar el currículum de arriba a abajo y, segundo, orientar a los profesionales de nuestro entorno sobre lo que se encontrarán hoy en día en nuestras aulas.

    GRACIAS POR LEERME.

    Un saludo

  2. Avatar de Michelle Barrios Michelle Barrios 31 31Europe/Madrid mayo 31Europe/Madrid 2025 / 17:46

    Hola Jesús. Gracias por compartir ésta reflexión con nosotros. Soy educadora, ya veterana, y me identifico con lo que dices.

  3. Avatar de MARIA MARIA 2 02Europe/Madrid junio 02Europe/Madrid 2025 / 10:48

    Hola Jesús,

    Comparto café contigo!

    Soy orientadora y estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito.

    Saludos.

  4. Avatar de Juani Juani 4 04Europe/Madrid junio 04Europe/Madrid 2025 / 22:45

    Estoy de acuerdo contigo en todo.

  5. Avatar de orientacioncvn orientacioncvn 13 13Europe/Madrid junio 13Europe/Madrid 2025 / 9:00

    Hola Jesús. Una vez más, gracias por tu dedicación, por compartir tanto por tan poco, por poner luz en un mundo oscuro con todos tus materiales, y sabiduría. Gracias por poner tanta pasión en lo que haces. Me siento identificada con lo que has compartido en este café. Te mando un abrazo enorme. Mil gracias por estar ahí. Pd: no he conseguido poder publicar el comentario, pero quiero que te llegue. Gracias de nuevo. Toñi Díez.

    • Avatar de Jesús Jarque Jesús Jarque 13 13Europe/Madrid junio 13Europe/Madrid 2025 / 9:05

      ¡Hola Toñi! Muchas gracias por tus palabras de reconocimiento y apoyo. Estoy abrumado por la cantidad de mensajes que estoy recibiendo y la sensación de que podremos ser «extranjeros», pero somos muchos los que nos sentimos así. Muchas gracias por atreverte a realizar este comentario de manera pública y por tu abrazo. Un saludo.

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