
Un buen amigo ha escrito un libro cuya publicación se espera para el final de este verano 2023. No es un libro de pedagogía o sobre cuestiones directamente relacionadas con el aprendizaje o la escuela.
Es un libro excepcional: se trata de un ensayo que analiza en profundidad nuestra cultura occidental y nuestro tiempo. Más en concreto se analizan las características principales del hombre de hoy, del adulto, pero también del joven y del adolescente que de manera más o menos intencionada produce nuestra cultura. Es una obra que aborda cuestiones históricas, filosóficas, antropológicas… También trata la función que la Educación juega en la configuración del hombre actual y el decisivo papel que jugamos los educadores y más en concreto los maestros y maestras.
Pero mi intención en este artículo no es hacer una revelación del contenido del libro… eso lo dejaré para cuando esté publicado.
Una petición que venía grande
Cuando su autor, Eduardo Armenteros (@ArmenterosEduar) había finalizado el manuscrito me lo envió para que lo leyera y le diera mi opinión. Días más tarde me sorprendió con una petición inesperada: me pidió que le escribiera el prólogo.
La realidad es que escribir el prólogo a su libro con ese calado y profundidad era algo que me venía grande. Además, estaba fuera del ámbito de conocimiento en el que me siento seguro, la petición la veía fuera de mis posibilidades… pero no podía decirle que no, aunque él me dio la libertad para decidir lo que quisiera.
Afronté el reto
No podía decirle que no porque Eduardo es un viejo amigo… un amigo de siempre, de esos amigos que han pasado el casting de los peores momentos… esos en los que solo quedan los verdaderos. Es de esos que, aunque haga tiempo que no nos hayamos visto físicamente, cuando nos volvamos a encontrar la conversación y la relación fluirá como si solo hicieran unos días que compartimos el último café.
Por eso Eduardo es de esas personas a las que no puedo decirle que no a lo que me pida… No le gusta que le llame filósofo… aunque para mí lo es… pero sí acepta que le llame pensador. Si hay algo que a Eduardo se le da bien… eso es pensar.
Mi temor cuando me hizo la petición es que un mal prólogo estropeara un gran libro. Pero bajo la premisa de “nada pedir, nada rehusar”, afronté el reto.
Volví a leer el manuscrito tres veces más hasta conseguir un mayor nivel de comprensión de todo su contenido. Y la inspiración me llegó… trabajando. En menos de una semana el prólogo estaba listo para incorporarse al manuscrito definitivo.
He quedado satisfecho
He quedado satisfecho del resultado, creo que es una buena carta de presentación para este libro excepcional. En el prólogo he tratado de reflejar las ideas clave que pretende el libro, no revelo el contenido del mismo, tan solo trato de crear interés al lector para comenzar a leerlo y lo he escrito como pedagogo y profesional de la educación.
Solo puedo adelantarte uno de los párrafos finales del prólogo: “El libro te ayudará orientar a tus hijos, a tus alumnos, a la hora de responder a esas preguntas incómodas, pero necesarias que la humanidad se ha venido realizando desde siempre: ¿Cómo evitar que mi vida se malogre y resulte inútil? ¿Cómo vivir una vida verdaderamente feliz y plena?
Gracias por este privilegio
Estoy seguro de que Eduardo, contaba con muchas personas en su entorno familiar, laboral e incluso académico que gustosamente le hubieran escrito el prólogo de su libro. Pero ha tenido la deferencia de encargármelo a mí y yo he tenido el privilegio de ser el elegido para hacerlo. Ha sido todo un detalle de amistad, de cercanía y confianza: gracias Eduardo. Estoy seguro de que tu libro será todo un éxito.
No es de extrañar que te elija para realizar su prólogo.
Nadie mejor que tú para confiar el prólogo de un libro con una “pinta” interesantísima!
Deseando leer tu escrito y la obra de tu gran y querido amigo Eduardo Armenteros.
Un abrazo Jesús Jarque.
¡Ay, muchas gracias Lola por tus palabras! En unas semanas esperamos que esté disponible.