
Durante más de 25 años he trabajado como orientador en la etapa de Educación Infantil y Primaria, con niños de 2 a 12 años, sus familias y profesores. Lo he hecho, mayoritariamente, en la enseñanza pública española.
Recientemente he dejado esa etapa educativa y sigo dedicándome a la orientación, aunque ahora lo hago con edades muy diferentes.
Desde hace tiempo quería compartir contigo esta reflexión que ahora estás leyendo, pero nunca encontraba el momento adecuado para hacerlo. Quizás por autocensura, quizás porque no fuera aportar nada o porque pudiera ser mal interpretada.
Pero hace unas semanas leí algo así como “di lo que piensas y no cedas ante las críticas”. Por eso ahora me he decidido a publicarlo.
En los últimos años me he sentido un extranjero como orientador.
En este artículo comparto contigo esas sensaciones, mi reflexión, mi punto de vista y mi experiencia. No tengo el ánimo de cambiar nada… porque no creo tener influencia para eso.
Este artículo no pretende cuestionar a otros profesionales ni imponer una única visión de la orientación. Es una reflexión personal después de 25 años en la profesión.
Tómatelo como una conversación, como un café que voy a compartir contigo: a lo mejor te sientes identificado con lo que cuento. ¿Te apetece?
Seguir leyendo









