
En los últimos años, las vacaciones de verano las he dedicado a ponerme al día leyendo o estudiando. También he pasado varios veranos delante del ordenador escribiendo: la mayoría de las publicaciones han salido en los calurosos meses de verano. También me he dedicado a preparar material y otras cuestiones relacionadas con mi trabajo de orientador.
Acabamos de sobrepasar el ecuador de las vacaciones y quiero compartir con vosotros mi experiencia. Este verano está siendo, en parte diferente. No me he dedicado a escribir. Tenía varios proyectos en la cabeza, pero no termino de darles forma o de decidirme por alguno de ellos. Por otro lado la Editorial Gesfomedia como CCS tienen material mío pendiente de publicar y no es cuestión de acumular publicaciones pendientes.
Sí he escrito algunas entradas que aparecerán en Familia y Cole a lo largo del próximo curso y que siempre me gusta llevar trabajo adelantado, porque luego el curso es largo y no siempre hay ni tiempo ni tranquilidad para hacerlo.
Este verano he querido hacer un alto en el camino, porque el activismo tampoco es saludable. Además de descansar más de lo habitual, lo estoy dedicando a pensar. Es bueno reflexionar de vez en cuando sobre uno mismo, lo que hace, lo que deja de hacer, cómo lo hace, los retos que se presentan… Y las vacaciones, cuando pueden ser tranquilas, ayudan a pensar, reflexionar, reorientar el rumbo. Puedo decir que lo estoy dedicando, a eso que se llama «Afilar el hacha«, según la frase de Abraham Lincoln: si tienes nueve horas para cortar un árbol, dedica siete a afilar en hacha.
También estoy barajando dedicarme el próximo curso, además de mi trabajo como orientador, a estudiar y ponerme al día, cursando algún Máster o curso. Ya tengo algunos en perspectiva, pero todavía tengo que seguir recopilando información antes de decidirme.
Ya les iré contando… de momento ¡qué continúen las vacaciones!
Jesús Jarque García









